(2012-2013)
 

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por Rubek Orlando

Retornando de uno de los tantos viajes al interior en el marco de una visita del embajador, esta vez desde Artigas, con varias horas por delante y con la experiencia de haber estado previamente en contacto con jóvenes de todo el país, nació uno de los programas más exitosos llevado a cabo por la embajada.

Junto a Vince Alongi, en ese entonces responsable de las redes sociales de la embajada y compañero de ruta durante diez años, habíamos notado que existía una gran necesidad de nuevas oportunidades.

Al término de cada larga jornada de trabajo teníamos por costumbre tomar un whisky y fumar un habano mientras repasábamos lo que nos depararía la siguiente jornada. Y siempre, y en forma recurrente, aparecía el tema de «hacer algo» para los jóvenes del interior.

Fue así que mientras íbamos devorando kilómetros de retorno a Montevideo nació «Jóvenes Corresponsales», un programa que buscó darles a los muchachos la oportunidad de ser periodistas.

Apenas volvimos a la oficina, es decir, al día siguiente de regresar, lo primero que hicimos fue ir a plantearle la idea a nuestra jefa, Susan Bridenstine, quien se entusiasmó tanto como nosotros. Fue tal el afán y el interés que desencadenó el proyecto que nadie en la oficina dejó de participar, colaborar o presentar ideas. Además de Vince, cooperaron en todo lo que fuera necesario: Silvana Patrone, Pablo Castro, Blanquita Gari, Marcelo Serra, Mauricio Puente, Adela Durán, Lucía Arbelbide y Verónica Pérez Urioste.

El primer problema que se planteó fue la financiación, ya que nuestro presupuesto no contaba con los fondos necesarios para un programa «fuera de programa», valga la redundancia. Pero la suerte estuvo de nuestro lado. Por esos días la secretaria de Estado, Hillary Clinton, había creado un fondo especial para financiar proyectos originales y que cumplieran con una serie de objetivos y metas preestablecidas.

Allí fue nuestra iniciativa. Y quiso el destino que no solo resultara aprobada y tomada como ejemplo para otros países, sino que nos otorgaran cinco veces más del dinero solicitado. Jóvenes Corresponsales era ya una realidad.

El programa se implementó a mediados del 2011 y convocó a todos los jóvenes del interior de entre 15 y 18 años, cuya vocación fuera el área periodística. El requisito para participar era no tener experiencia previa.

Cada uno de los jóvenes y vocacionales corresponsales brindó sus materiales desde su departamento de residencia, informando sobre los distintos acontecimientos noticiosos que sucedían en su localidad, acercando así las realidades del interior hacia la capital. De esta manera, 18 incipientes periodistas realizaron durante un año coberturas periodísticas, escribieron en sus propios blogs y participaron de diversas actividades relacionadas con la profesión, como talleres y seminarios dictados por profesionales de destacados medios, quienes brindaron su experiencia en el área. Se premió a cuatro con un viaje de trabajo a Estados Unidos, visitando las ciudades de Washington D. C. y Miami.

Los 18 jóvenes tuvieron la oportunidad de asistir a seminarios dictados por representantes del gobierno de Estados Unidos, así como también entrevistar e intercambiar opiniones con destacados políticos uruguayos, que les aportaron su experiencia en general y especialmente respecto a su relación entre la actividad que desempeñaban y la prensa.

Se habla de «los 18...», porque Montevideo quedó específicamente excluido. El programa se había fijado como objetivo darle una voz a los residentes del interior, que muchas veces son ignorados por la capital.

Aun hoy recuerdo un diálogo que se dio en la ciudad de Salto. Estábamos presentando el programa a un grupo de jóvenes en la sede de la Alianza Cultural Uruguay-Estados Unidos tratando de entusiasmarlos para que participaran, cuando uno de los asistentes me interrumpió. «Todo muy lindo pero siempre pasa lo mismo: terminan ganando los de Montevideo», me dijo. Grande fue su sorpresa, y la de los demás asistentes, cuando le aclaré que Montevideo no era parte del programa, pues este estaba exclusivamente destinado al interior del país. «Va a haber 18 seleccionados, que representarán a cada uno de los departamentos», le expliqué.

En forma inmediata comenzaron las preguntas sobre los detalles del programa. De hecho, Salto fue uno de los departamentos con mayor cantidad de participantes y su representante (una joven) fue uno de los cuatro ganadores finales.

A partir de la propuesta, desde todos los rincones del país una serie de jóvenes adolescentes se vistieron de periodistas para publicar notas escritas, videos y fotografías.

Canarios Informados; Artigas News; Eyes on Colonia; Cerro Largo Noticia Joven; Maldonado Online; Paysandú Breaking News; Rivera Informa; Mirada Salteña fueron algunos de los 18 blogs creados por los participantes, con noticias del interior de Uruguay, que debían mantener actualizados.

A cada uno se le otorgó una netbook y una cámara filmadora digital para trabajar. Nunca les dimos descanso. Tenían iniciativa propia para publicar temas de su interés pero no había día en que desde Montevideo no les pidiéndamos notas sobre hechos puntuales de cada uno de los departamentos. Siempre tenían deberes por hacer.

Los futuros periodistas no solo recibieron todos los elementos necesarios para desarrollar su tarea, sino que también participaron en cuatro seminarios con periodistas, políticos y otros actores de la sociedad. Dos de esos seminarios se realizaron en Montevideo y los otros dos en Colonia y Maldonado. Tampoco faltaron las visitas a medios escritos, radios y canales de televisión, donde tuvieron la oportunidad de interactuar con sus futuros colegas.

El primer seminario en Montevideo duró dos días y comenzó con un almuerzo oficial en la propia embajada al estilo de los almuerzos empresariales, teniendo como disertante al hoy fallecido expresidente de Texaco, ministro de Industria y Energía y embajador en Francia, Jorge Lepra. No bien terminado el almuerzo comenzó la primera jornada

de trabajo en el Hotel Ibis, donde durante un día y medio recibieron charlas y conferencias de los más reconocidos periodistas y corresponsales acreditados en el Uruguay.

Al término de cada evento teníamos por costumbre, además de hacer una evaluación del programa, preguntarles a los jóvenes cuáles eran sus inquietudes y pedidos para el encuentro siguiente.

Fue así que el siguiente seminario lo dedicamos a la parte de radio. Bastó una llamada a Washington para que Iscar Blanco, director de Voice of America para la región, dejara todo de lado y se tomara el primer avión a Montevideo. Iscar, un colombiano casado con una uruguaya y con un gran sentido del humor, torturó a los jóvenes durante dos jornadas en el Hotel Nirvana, de Nueva Helvecia, donde apenas les dejó unas pocas horas para el descanso. Era tal el entusiasmo que había generado el programa que hasta el actor Diego Delgrossi aceptó gustosamente viajar a Nueva Helvecia para compartir un rato de humor después de las cena con los cansados corresponsales.

El siguiente semanario tuvo un perfil netamente político. Los jóvenes tuvieron la oportunidad de conocer a los expresidentes Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle y al entonces vicepresidente de la República, Danilo Astori.

Sanguinetti, un periodista de raza, les dio durante dos horas una clase magistral sin que volara una mosca. Al día siguiente, Lacalle, por entonces senador, los recibió durante toda una mañana en el Palacio Legislativo, saliendo incluso de una sesión del Senado. Tampoco voló ni una mosca. A la tarde, las puertas del despacho del vicepresidente se abrieron para estos jóvenes del interior, quienes tuvieron un intercambio con Astori sobre temas de actualidad y en donde le plantearon más de una pregunta difícil, como si fueran periodistas con larga experiencia.

Llegábamos al último seminario y, como de costumbre, les planteamos la pregunta de rigor sobre próximos disertantes. «Tabaré Vázquez y el maestro Tabárez» fueron los pedidos unánimes de los jóvenes. Y allá fuimos para cumplir con su pedido. Pero ninguno de los dos aceptó participar en el programa. Un asesor del hoy presidente nos dijo que era prácticamente imposible y que buscáramos por el lado de Astori.

Contactamos al maestro Tabárez a través de amigos que trabajan en Tenfield. Mantuve una conversación telefónica en la que le expliqué que se trataba de un grupo de jóvenes que viajaban por única vez todos juntos desde distintos puntos del interior, pero declinó la invitación. No hubo forma de convencerlo.

«¿Ni cinco minutos para sacarnos una foto?», fue la pregunta de los jóvenes cuando les dijimos que esta vez habíamos fallado en su pedido. «Ni cinco minutos», fue nuestra respuesta. «No siempre los periodistas logramos nuestros objetivos», agregué.

A la tierna edad de 15, 16, 17 y 18 años estos adolescentes impusieron su voz, la voz del interior de Uruguay. Muchos de ellos hoy han abrazado esta profesión y trabajan con gran éxito en distintos medios del interior y de Montevideo.